viernes, 4 de marzo de 2016

"Ido"

Lo que fue, pasado imborrable que nunca regresará. A veces duele recordarlo, pero las lagrimas se esfuman cuando te das cuanta que son historia antigua.  El lloro que se aferra a tu ser parece ser tan potente, tan enredado y tan eterno, que llegas incluso a pensar que vivirás constantemente en un vórtice de sufrimiento. Pero eso es hasta que te das cuenta de la finitud de todo el asunto.

Porque sólo tú te quieres amargar con la angustia y vivir pegado a ello; eres sólo a tú el que la da fuerzas a ese momento para que se perpetúe. La llave del olvido está al alcance y el cerrojo esta justo allí. Sólo basta que se extienda la mano y se abra la puerta hacia el futuro.

El futuro es lo que en verdad importa y el que ahora podrás construir mejor. Será ese momento que viene al que lo podrás poner todas tus energías para diseñarlo al antojo del alma. Lo único que falta es empezar a trabajar en él y dejar lo que ya pasó atrás.

Lo que pasó pasó; la felicidad solamente llega cuando se internaliza que no hay darle más importancia que la que se merece. Después de todo, lo que quedó en el pasado ahora en el presente está ido.

Ahora lo que queda, en lo que puede aferrarse el alma angustiada, es en confiar y vivir con alegría, soñando en algo mejor, en lo que vendrá. Sí que vendrá.

jueves, 3 de marzo de 2016

"Frente a frente"

El ser me mira sonriente, con su dentadura blanca como la nieve luciéndose en medio de la penumbra. Sus cabellos lizos, cayendo con gracia sobre su amplia frente también son un espectáculo digno de admirar. Un poco más abajo, dos orbes café destilan con pureza y seguridad, uniéndose a la representación sublime. Y mirando fijamente más abajo, se encuentra el largo recorrido de altos, bajos, curvas, rectas, de todo lo que constituye el todo para el ser.

El ser está parado allí mismo, luciendo tan radiante y con aires de esperanza. Está inmutable,  está firme y consciente de la gran verdad que fluye por sus venas. Él tan sólo sabe lo que ha sido, lo que es y lo que siempre será. Y por eso, está feliz. Por eso puede pararse allí, tan sereno, haciendo gala de sí mismo.

Ante esa realidad, mi cuerpo tiembla, se estremece. Y el ser hace lo mismo como si buscara imitarme, cosa que al parecer logra hacer muy bien. De súbito, su sonrisa se apaga como si conociera mis pensamientos, como si estuviese al tanto de todo lo que está pasando conmigo.

Entonces me acerco más a él, quiero comprender por qué es tan así. Y es en ese instante que me doy cuenta. Frente a mi, palpando con las yemas de mis dedos, puedo sentir el cristal hasta ahora invisible. Y del otro lado, el ser uniéndose a mí como en una señal de pacto.

El contacto es eléctrico. Y  caigo en cuenta... finalmente. Sonrió y veo como el ser enseña nuevamente sus dientes.

El comprender lo que aquello significaba me trae un sentimiento indescriptible. Tan sólo me quedo allí, sereno y sonriente, frente a frente, frente a aquel ser que creía no conocer.

miércoles, 2 de marzo de 2016

"Efímero"

Te vi y mi corazón dio un vuelco. Las imágenes intensas y coloridas de lo que podría ser se arremolinaron en mi mente. El júbilo era algo que se escribía con tinta indeleble.

O esa era lo que parecía. Porque sólo las vanas alegrías se disfrazaban de perfección; sólo lo falso fingía ser eterno con tanto ímpetu. La verdad era tajante y desilusionante: tú ni siquiera eras quién decías que eras. Tu tinta indebeleble no eran más que pretextos baratos.

Y entonces lo comprendí todo. No había ni oportunidades, ni sonrisas, ni esmero. Sólo era un vacío evidente, alimentado por las egoístas necesidades que salen de lo más profundo del corazón humano. Sólo eras un hecho sin significado. Y aunque me cueste aceptarlo, así iba a ser siempre.

Porque las primeras impresiones no pueden definir los sentimientos. Y tú sólo eras un ente pasajero, un ente pasajero que se pierde en el tiempo, como los sueños que con elegancia trataste de infundirme.